REFLEXIONES ELECTORALES

Ante las opciones que nos ofrece el escenario político y la falta de reformas constitucionales que allanen el camino de una más nítida democracia y de un México prospero, me permito expresar las siguientes reflexiones:

  1. Tendremos el deber de dirigir nuestra atención y voto hacia la persona que demuestre y tenga valores suficientes que garanticen una gobernabilidad sin precedentes para, cuando menos, los próximos 20 años. No obstante que se trata de una elección sexenal, debemos obligarnos a pensar con un alcance de miras mayor, por lo que el candidato que resulte ganador y tome las riendas para dirigir el país de 2018 a 2024, deberá tener una visión de Estado próspera, creciente y de liderazgo a largo plazo.
  2. En la competencia por la Presidencia de la República ya se dejan ver, por lo pronto, 3 candidatos cuya aspiración legítima se puede cristalizar a través del voto de sus seguidores y/o simpatizantes. Partimos de la base de que entre ellos se dará la más ardua contienda y, teóricamente, se definirá la elección a favor de quien logre estar apenas por encima de una tercera parte del padrón electoral. Esto, sin embargo, representaría un mensaje desalentador para los mexicanos y para el futuro de nuestra Nación, ya que la persona así electa no contaría con la representación y aprobación de la mayoría de los mexicanos con derecho a votar. Estaríamos nuevamente en un escenario de legitimación pobre para cumplir y hacer cumplir las promesas de campaña y México y los mexicanos, seguiríamos lejos de alcanzar los grandes anhelos a los que millones de Mexicanos aspiran desde hace décadas.
  3. El frente político de tres partidos recientemente formalizado y anunciado no deja de llamar la atención; sin embargo, aún con esta suma de voluntades, todavía se encuentra por abajo de la tendencia electoral, debido a la dispersión que han provocado, por una parte, quienes prefieren ir solos a la contienda ilusionados de ser oídos por el electorado y, por la otra parte, debido a la fuerzas duras de los partidos políticos que no están dispuestos a ceder y se aferran a mantenerse en el poder o en la contienda, anteponiendo y cuidado primero sus intereses particulares o de grupos, que los que reclama nuestro México.
  4. Ojala exista la capacidad y comprensión para entender lo que hoy necesita nuestro país. Se requiere sin duda, un acuerdo de voluntades que vaya más allá del puro interés personal o de grupos y mediante el cual se fijen las políticas de Estado en materia, por ejemplo, de Seguridad Nacional, combate a la Corrupción, de Control de la Delincuencia, de Salud, de Promoción de la Cultura y Educación, de Desarrollo Industrial y Comercial, de generación de Empleo, de Apoyo a Sectores Sociales desprotegidos, de Planeación y Desarrollo de Infraestructuras, de Desarrollo al Campo, a la Agricultura y a la Ganadería, por citar algunos de carácter prioritario.
  5. La contienda electoral deberá estar basada en la razón y no en el encono. Tenemos que descartar del diálogo las ofensas, acusaciones o menosprecios que sin fundamento alguno, buscarán distraer la atención de una parte del electorado confundido y harto de promesas vanas o imposibles de cumplir. Si queremos crear esperanzas para lograr un auténtico cambio de fondo en la forma de Gobierno que trascienda a los corruptos, a la delincuencia, en fin, a la barbarie política, los candidatos que habrán de contender, deberán hacerlo con gran responsabilidad y respeto hacia ellos mismos, hacia sus seguidores y hacia la población en general. Sus planes de Gobierno deben de ser claros y sustentarse de razones y fundamentos que lleguen a la contundencia en la mente de quienes estamos en espera de ver un México mejor para nosotros y para nuestras futuras generaciones.
  6. Los retos son enormes pero posibles de alcanzar. Deberemos abrir nuestras conciencias y escuchar las ofertas políticas que están en ciernes, con profunda responsabilidad de análisis y reflexión. Yo aplaudo la razón, la justicia, la moral, la libertad y la esperanza y, ante ello, no tengo más que decir: ¡Qué Viva México!

gzenizo@gmail.com